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Historia

Hace 30 años el Hogar Valle Feliz nació silenciosamente de los sueños, del amor y de la entrega; además, Valle Feliz, nace cada día de la oración, de las donaciones extranjeras, siendo sostenido con el trabajo de todos quienes hacemos parte de esta familia.

1990

Fundación en Santo Domingo

El Hogar Valle Feliz se fundó el 21 de septiembre de 1990, por iniciativa de Monseñor Emilio Lorenzo Sthele, Obispo de la Diócesis de Santo Domingo en Ecuador en aquel entonces, y la Hermana Ana Elizabeth Fischer, Cisterciense, ambos de origen alemán. Con el propósito de trabajar en el área de protección, prevención y restitución de los derechos a niñas y adolescentes de 5 a 18 años de edad. 

Madre Claudia,  fundadora de la obra con gran amor y  abnegada dedicación entregó  su talento, sus fuerzas a una gran cantidad de  niñas. La huella de cariño que  dejó en Valle Feliz es inolvidable.

2006

Pasar la posta

En el año 2006, sintiéndose ya bastante agotada por su estado de salud vio la necesidad de buscar una comunidad que pudiese ayudarle con la obra. Escogiendo como opción más acertada por su carisma y entrega  misionera a la Comunidad de hermanas Benedictinas Misioneras de origen polaca. Al inicio Madre Claudia  habló con Hna. Karmela, superiora de la Comunidad. El mismo año Madre Claudia se comunicó  personalmente con la Madre General Hna. Martyna Wysocka.  Madre Martyna, consiente del esfuerzo y dedicación que necesitaba la obra, aceptó con agrado este gran desafío, pero muy loable labor en bien de la niñez. 

Es así que se delegó a la Hna. Karmela, para iniciar con la ayuda.  Al  principio la hermana  cooperaba en algunas de las actividades e iba conociendo de a poco el trabajo que se realizaba en el hogar. 

2010

Nueva administración

En febrero del año 2010 Madre Claudia pidió a la Superiora General para que la comunidad se encargue completamente de Valle Feliz. 

En el mes de septiembre y antes de la entrega oficial la hermana Karmela debía viajar a Alemania, a  la ciudad de LANDSHUT, donde se encuentra el Monasterio Cisterciense SEUGENTAL, al cual pertenece Madre Claudia. Allí la hermana fue recibida y acogida con mucho cariño por la  Abadesa  Hna. Petra Articus y toda la comunidad. 

El 06 de Noviembre en una reunión, con presencia de la Abadesa Cisterciense, la Superiora General de las Benedictinas, Hna. Claudia, Hna. Karmela, Karl Kandlbinder, colaborador alemán de madre Claudia, Hans- Peter Sarbach fundador de la Casa Juvenil, se tomó la decisión definitiva de entregar la obra a la Comunidad Benedictina.

Congregación de las Hermanas Benedictinas

"El 06 de Noviembre en una reunión, se tomó la decisión definitiva de entregar la obra a la Comunidad Benedictina."

En primera instancia se entregó la obra a la Diócesis, teniendo siempre presente que las tierras pertenecían a la misma. Con la aceptación y aprobación de Monseñor Wilson Moncayo, Obispo de la Diócesis, quien siempre confió y consideró a la Comunidad Benedictina como la mejor opción para el cuidado de las niñas, se le entregó en Comodato el Hogar Valle Feliz.

2011

Un futuro de trabajo

El 13 de febrero del 2011 en Asamblea General se disuelve la Fundación. Y desde aquel entonces las hermanas asumen el cuidado del Hogar. La entrega oficial se realizó el día 8 de mayo del 2011 con la presencia de la Abadesa de la Comunidad Cisterciense Madre Petra Articus y la Superiora General de la Comunidad Benedictinas Misioneras Madre Martyna Wysocka.

Era el segundo domingo de mayo, fecha en la que en Ecuador se celebra el día de la Madre. Con esta oportunidad  la Diócesis de Santo Domingo quería homenajear a la fundadora del Hogar Valle Feliz Madre Claudia Fischer. Toda la fiesta empezó con la Eucaristía de acción de gracias por la vida y obra de la Madre. Por la delicada salud del Obispo Wilson Moncayo la Misa fue presidida por el Vicario general de la Diócesis padre Hugo Araujo y concelebrada por otros sacerdotes, con la presencia de autoridades civiles e invitados. 

Fue un día de fiesta, las niñas vestidas de flores presentaron una danza  y las jóvenes de la casa juvenil un baile folclórico.  Muchas personas aprovecharon el momento  para agradecer a la Madre Claudia por su  bondadoso corazón. 

Reflexionando

Nosotras asumimos con mucho entusiasmo este desafío misionero y nos sentimos muy comprometidas para que la obra pueda continuar y cumplir el objetivo para el cual fue creada. 

Desde el  inicio estuvimos encantadas con la infraestructura  del hogar, nos parecía un pequeño paraíso dentro de la ciudad de  Santo Domingo, pero siempre estuvimos consientes que  dentro de este paraíso viven las  niñas -flores pequeñas, grandes, enfermas o marchitas que constantemente necesitan nuestro cuidado y atención. 

No cabe duda que las primeras semanas fueron momentos bastante difíciles  para conocer y cautivar a las niñas .Otra de las grandes y difíciles  tareas fue buscar el personal adecuado, mujeres entregadas, con principios morales, cristianos y con perfil de madre-educadora, guía, amiga. 

Realmente la satisfacción que hoy sentimos es enorme y el cansancio desfallece cuando vemos sonreír a estas hermosas angelitas que sin duda alguna necesitan de nuestro afecto, cuidado y protección permanente para desarrollarse como seres humanos y cristianos.