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Congregación

Congregación de las Hermanas Benedictinas Misioneras

La Congregación de las Hermanas Benedictinas Misioneras nació en Biala Cerkiew, en el  24 de junio   1917, fue  fundada por la Madre Edvigues Josefa  Kulesza, Benedictina de claustro.  Entre las primeras preocupaciones de la Madre Edvigues, estaban los niños sin hogar, sin familia, pobres y abandonados. Después de la I guerra mundial, al ver tantos huérfanos decide fundar el orfanatorio. 

En tiempos de comunismo, en los años 50 el gobierno  quita los hogares y solamente dejan para las hermanas los niños especiales y discapacitados.

Siendo siempre fieles a Dios, a los ideales de San Benito “ora et labora” y siguiendo el carisma de la Madre Fundadora a través del testimonio y la actitud apostólica, llevan una vida llena de oración, del espíritu de sacrificio y de amor a cada persona, es decir dando testimonio de Jesucristo en cada una de las acciones pastorales que emprenden, como:

La catequesis y preparación para los sacramentos, la práctica en público del culto a Dios, la atención a niños y niñas con problemas afectivos y de aprendizaje escolar, ayuda a mujeres manteniendo contacto con ellas para ayudarlas a superar sus dificultades, atención a los ancianos y una serie de actividades que les permiten practicar la caridad; están siempre sensibles y abiertas a las necesidades de la Iglesia y la humanidad.

Siguiendo a Cristo en su celo por la Gloria del Padre, conmovidas por el espíritu del Corazón de Jesús, expresado en las palabras “vine a traer fuego a la tierra y cuánto deseo ya que arda” Lc 12,49; las hermanas velan por la salvación de las almas con toda dedicación y buscan día a día alentar con su testimonio, generosidad y entrega a quienes Dios les ha encomendado su cuidado.

Actualmente se encuentran 280 hermanas trabajando en Polonia, Ucrania, Estados Unidos, Brasil y Ecuador. En Polonia cuenta con  tres jardines infantiles y dos grandes hogares para los niños discapacitados, además trabajan dando clases de religión a  niños y jóvenes en las escuelas.

En Ucrania atienden la catequesis en las parroquias, llevan el cuidado de la sacristía y ayudan a los sacerdotes en las celebraciones litúrgicas. En Estados Unidos tienen a cargo una guardería y el cuidado de los ancianos. En Brasil tienen una ardua labor pastoral  en  lugares donde no hay sacerdotes y además tienen al cuidado un hogar para niños, donde les brindan atención y cuidado permanente.

Pero más importante es para que en toda esta obra Dios sea alabado.